Durante la fabricación de la 175cc AMC en el año 1958 se tomó la decisión de fabricar una moto clásica, siempre con el motor AMC 125cc fabricado en casa.

Con un chasis apropiado para el motor horizontal, se diseña una moto más clásica. Disponía de una suspensión delantera hidráulica telescópica y posterior con basculante y amortiguadores. Tenía un asiento biplaza, un depósito de gasolina de chapa estampado en la sección de prensas con moldes propios y un guardabarros con faldones de protección.

Este vehículo estaba equipado con el motor 125cc de 2 tiempos y devolvió a Rieju el éxito cosechado con la 175cc vendiendo en 4 años cerca de 4.000 unidades, ayudando así a la marca a salir de la crisis de los años 60.

Además, en aquellas fechas la fabricación de bicicletas y accesorios aún suponía un importante capítulo en la facturación de Rieju.

Fue en ese época cuando se empezó a usar la marca Rieju también para unas bicicletas que, hasta entonces, se conocían como bicicletas Emporium.