Durante el tiempo de preparación y fabricación de prototipos se quiso fabricar un modelo parecido al scooter francés Sulky, de estructura sencilla y con pocos problemas de chapa y carenado. La fabricaban con un motor de 90cc con motor AMC.

La relación de Rieju con la firma francesa continuaba. Esta vez se hizo una ampliación de capital en la cual la firma francesa aportaba la maquinaria necesaria para la fabricación del motor horizontal de 2 tiempos que se fabricaba en 125cc.

La fabricación de la Isard se fue complicando y retrasando al querer hacer un vehículo completamente carenado y limpio. El vehículo era una novedad para la época, con ruedas altas de 16 pulgadas, con innovaciones tecnológicas como la horquilla delantera de muelles, tubo de escape camuflado bajo el motor horizontal, faro carenado con la horquilla, etc. Hablábamos de un vehículo inédito, pero demasiado costoso en cuanto a su fabricación y demasiado complicado de reparar y mantener. Por esa razón en 1960 se dejó de fabricar este modelo, habiendo hecho tan solo 1.000 unidades.

A todas estas dificultades, se le sumaba un problema comercial. Y es que, a pesar de tener las características propias de un scooter de rueda alta de hoy en día, de tener una excelente estabilidad, de disponer de un motor silencioso y de ofrecer un muy buen rendimiento, el precio de la Isard era bastante elevado.